La gran letrina

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Me gustaría que lo planteado aquí fuera mentira, un invento en este mundo de la llamada posverdad, donde el engaño es estrategia de vida y lazo entre los humanos.

Pero no, las evidencias sobran, no se pueden ignorar, aunque lo pretendamos.

Sé que hay grandes problemas en el mundo y en este país, y lo planteado aquí parecerá una trivialidad en el contexto amplio. Pero quien no resuelve lo pequeño, no resolverá lo grande.

He aquí el problema: las calles que nos circundan se han vuelto una gran letrina.

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Si no lo cree, mire a su alrededor con atención, y mejor si camina usted a pie.

Comencemos con los más adorados: los perros.

La domesticación de los caninos ha llevado a muchos humanos a confundir las especies. Tratan los perros como niños mimados, pero los sacan a la calle a hacer sus necesidades. ¿Harían eso con sus hijos humanos?

Los parques y las calzadas de los barrios de clase media son una letrina de perros domésticos: orinan, defecan y hasta vomitan. No siempre llevan funditas.

Los transeúntes no tienen derecho a protestar, so pena de convertirse en abusadores de animales.

Una vez pregunté a un joven por qué ponía su perro a orinar en medio de la calzada y me respondió: ahí es donde le gusta. Seguí caminando. Los perros en las calles son soberanos, dueños del espacio.

¿Cuándo se establecerá el uso de pañales? No viven en la selva, es en las ciudades, y en apartamentos sin patio.

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Tirar la basura por doquier es costumbre en este país. Observe el frente de un colmado, las canchas deportivas, los parques, las cunetas, los filtrantes, los ríos, las playas. Todos adornados con botellas plásticas, funditas, plásticos, papelitos.

A casi nadie parece molestarle, y si molesta, poco hacen. Eso sí, se quejan de las inundaciones que, en parte, se producen porque los filtrantes están tapados.

La producción de basura desborda la capacidad de recogida de muchas alcaldías y dicen las autoridades que pocos pagan a la municipalidad por el servicio de aseo. Pero decirlo no soluciona nada, ellos son los responsables de cobrar.

No salimos del círculo vicioso: mala educación, irresponsabilidad de la ciudadanía, falta de recursos municipales, empleos botella y servicios ineficientes.

La basura se apila y la letrina se agranda.

Lo vemos en los barrios de clase media, en los pobres da grima.

El Gobierno gasta una millonada en publicidad para generar una opinión pública favorable (de comunicadores incluidos), en vez de utilizar ese dinero en campañas educativas que fomenten la limpieza.

Cuando la gente es irresponsable y desordenada, carente de civismo y compromiso, las autoridades se acostumbran a la mediocridad y a la ineficiencia, y los problemas se agrandan.

Eso es lo que ocurre en la República Dominicana. Se sobrevive como se pueda, no se avanza. A veces incluso se retrocede porque los problemas irresueltos se agravan con mayor población y la indiferencia que se generaliza en el anonimato de las ciudades.

Nos hemos vuelto un pueblo cochino, lo he dicho antes. El país es una gran letrina.

Jenchy Suero

Jenchy Suero
Jesús Antonio Suero Castillo (Jenchy Suero), nació en San Juan de la Maguana, catedrático universitario, comunicador y abogado. Ha dirigido diversas entidades profesionales y organizativas de la sociedad, etc. Jenchy Suero, conduce y produce el programa televisivo: “Primera Hora” y conduce “Panorama Social, ambos cada día de lunes a viernes en la televisión de Santo Domingo República Dominicana.

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