El PRM necesita renovarse desde las raíces

0
3

La juramentación de las nuevas autoridades del Partido Revolucionario Moderno (PRM) abre una nueva etapa en la vida interna de esa organización política y, al mismo tiempo, plantea un desafío impostergable: llevar la renovación hasta las provincias, municipios y zonas donde realmente se construye la fortaleza de un partido.

La renovación de su dirección nacional no puede quedarse en un acto protocolar. Debe convertirse en el punto de partida de un proceso de reorganización profunda de las estructuras partidarias en todo el territorio nacional.

Después de la juramentación de sus nuevas autoridades, corresponde dar paso a la restitución y reorganización de las direcciones provinciales, municipales y zonales, procurando que quienes asuman esas responsabilidades representen verdaderamente el espíritu, los valores y el compromiso que dieron origen al PRM.

En algunos municipios existen dirigentes cuyas actuaciones y comportamientos contradicen el discurso de institucionalidad, cercanía, transparencia y servicio que ha planteado el presidente Luis Abinader en sus intervenciones políticas y en su llamado a fortalecer el partido.

No se trata de perseguir a nadie ni de desconocer el trabajo político realizado. Se trata de evaluar, con responsabilidad y objetividad, quiénes tienen la capacidad de conducir las estructuras partidarias, quiénes mantienen contacto permanente con las bases y, sobre todo, quiénes tienen autoridad moral y liderazgo suficiente para representar al PRM en sus comunidades.

Un partido político no puede vivir únicamente de sus dirigentes nacionales. La verdadera fuerza de una organización está en sus bases.

Por eso resulta oportuno recomendar a las nuevas autoridades nacionales del PRM que emprendan un verdadero periplo por los municipios y distritos municipales del país. Que recorran las comunidades, que se sienten con los dirigentes de base, que escuchen a los militantes, que conozcan sus preocupaciones y que comprueben personalmente cómo está funcionando el partido en cada demarcación.

No basta con los informes que llegan a las oficinas nacionales. La realidad política de un municipio muchas veces es muy diferente a la que se presenta en un documento o en una reunión.

Hay que bajar a las calles, visitar los barrios, conversar con los dirigentes históricos, escuchar a los jóvenes, a las mujeres, a los coordinadores zonales y a aquellos militantes que, muchas veces, trabajaron durante años sin ocupar ninguna posición.

Son precisamente esas personas las que conocen el verdadero pulso del partido.

Las bases son las raíces del PRM y, como ocurre con cualquier árbol, sin raíces fuertes ningún árbol puede sostenerse.

El PRM llegó al poder gracias a una estructura construida desde abajo, con hombres y mujeres que recorrieron calles, tocaron puertas, organizaron comunidades y defendieron un proyecto político cuando todavía no existían las posiciones que hoy muchos ocupan.

Es necesario recuperar el valor del liderazgo local. Un presidente municipal o zonal no puede ser simplemente alguien que ocupa una posición; debe ser un dirigente capaz de convocar, unir, orientar y representar a su comunidad.

Tampoco puede permitirse que las estructuras partidarias se conviertan en espacios de confrontación permanente, grupos cerrados o instrumentos para satisfacer intereses particulares.

El partido necesita dirigentes que sumen, no que dividan; que construyan puentes, no murallas; que escuchen, no que impongan.

La reorganización que se avecina debe ser una oportunidad para corregir errores, cerrar heridas y abrir las puertas a una nueva generación de dirigentes.

El PRM tiene por delante el reto de prepararse para el futuro. Y ese futuro no se construye exclusivamente desde Santo Domingo ni desde las oficinas de la dirección nacional. Se construye en San Rafael del Yuma, en Higüey, en Santiago, en Puerto Plata, en San Cristóbal, en Barahona, en cada municipio, distrito municipal, sección, barrio y zona donde existe un militante del partido.

La nueva dirección nacional tiene ahora la oportunidad de demostrar que la renovación no es solamente un cambio de nombres, sino una transformación real de la organización.

Para ello se necesita escuchar más y mandar menos; caminar más y reunirse menos en oficinas; conocer la realidad de las bases y no solamente la versión de quienes las representan.

Porque un partido fuerte no es aquel que tiene más dirigentes en posiciones públicas, sino aquel que mantiene viva la esperanza y el compromiso de sus militantes.

La juramentación de las nuevas autoridades nacionales debe marcar el comienzo de esa nueva etapa. Una etapa en la que las estructuras municipales y zonales sean revisadas, fortalecidas y, cuando sea necesario, restituidas con nuevos liderazgos.

Si el PRM quiere seguir siendo una fuerza política competitiva y mantener la confianza de la sociedad, debe comenzar por fortalecer aquello que le permitió llegar hasta donde está: su gente, sus dirigentes de base y sus raíces.

Porque ningún árbol, por grande que sea, puede sostenerse si descuida sus raíces.

Jenchy Suero

Jenchy Suero
Jesús Antonio Suero Castillo (Jenchy Suero), nació en San Juan de la Maguana, catedrático universitario, comunicador y abogado. Ha dirigido diversas entidades profesionales y organizativas de la sociedad, etc. Jenchy Suero, conduce y produce el programa televisivo: “Primera Hora” y conduce “Panorama Social, ambos cada día de lunes a viernes en la televisión de Santo Domingo República Dominicana.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí