Por Dagoberto Tejeda.- Los habitantes originales de la isla que hoy compartimos con Haití no conocieron el carnaval, esta expresión cultural llegó con los españoles durante el proceso de colonización, realizándose por vez primera entre nosotros antes de 1538 en la ciudad de Santo Domingo, de acuerdo con el historiador Manuel Mañon de Jesús Arredondo. El carnaval es una expresión cultural europea de la Eda Media en la fase del Feudalismo que funcionó como catarsis social y equilibrio de un sistema autoritario, monárquico, en un matrimonio de la corona con las jerarquías de la iglesia católica.
Temitto, último jefe Cachua
Durante el reinado de Constantino, la iglesia católica produjo un proceso discriminatorio con relación a las diversas expresiones religiosas-culturales consideradas por ella como paganas, las cuales había que eliminarla o “cristianizarlas”. Una de las variables originales es la fiesta de las cosechas, costumbre que se hizo popular en los feudos al concluir los sembrados, en la cual durante tres días se le daba libertad a los agricultores para que se divirtieran a su manera. En las bebentinas surgían críticas a las autoridades. Hubo represiones, entonces los afectados apelaron a los disfraces y al uso de las máscaras para mantener el anonimato.
Se hizo popular, porque en un sistema despótico la cotidianidad era tiránica y esta festividad se convirtió en un espacio de libertad, de resistencia, de criticidad y de denuncia. Funcionaba como catarsis social y respiración que permitía el sistema. La iglesia trató de eliminar estas actividades, al no poder, pasó entonces a “cristianizarlas”. Dio la permisión de que los cristianos se podían divertir libremente durante tres días que terminaban el martes antes del miércoles de ceniza. Se le llamo carnaval, que significaba dejar hacer a la carne. ¡Era el carnaval de carnestolendas!
Ese fue el carnaval que llegó aquí, con la novedad de que el carnaval lo protagonizaban no los campesinos ni artesanos sino las autoridades y los estudiantes universitarios. Los cuales tomaron la realización del carnaval no como un único acontecimiento de las festividades anuales, sino que ante la impunidad cotidiana varias fechas religiosas e históricas terminaban en carnaval, las cuales fueron frenadas durante la ocupación haitiana, donde solo había bailes exclusivos y excluyentes de la élite haitiana afrancesada.
Con la declaración de la Independencia Nacional el pueblo comenzó a participar en el carnaval que culminó con las celebraciones del triunfo de la epopeya de la Restauración, una hazaña popular en un triunfo sobre la ocupación española en el país y el resplandor de la soberanía popular.
Durante la primera intervención norteamericana (1916-24) en el país, el carnaval fue prohíbo por su dimensión popular y contestaria. Durante la dictadura Trujillista, el carnaval era una catarís que tenía como escenario a los clubes sociales de la élite dominicana, surgiendo al mismo tiempo el carnaval como expresión popular en los barrios populares de la ciudad de Santo Domingo, Villa Francisca. Villa Consuelo, Villa Juana, Villa Duarte (Pajarito), San Carlos y en los Mina.
El carnaval original que vino de España se transformó en estos barrios popular, dominicanizandose, con personajes como Robalagallina, Se me muere Rebeca, Disfrázate de Maiz, los Galleros, “los indios”, cambiando el papel de la muerte española y transformando al diablo cojuelo en cuanto sus trajes y sus máscaras en símbolo del carnaval dominicano, no porque fuera un culto al diablo, sino una sátira del mismo, con excepción del carnaval banilejo cuyo personaje central es el Robalagallina.
Margarita creativa de Villa Mella
El carnaval es la más recurrente expresión de la cultura popular dominicana, expresándose en casi la totalidad de las ciudades en tres modalidades diferentes:
a). – El carnaval de febrero, reconocido tradicionalmente como el carnaval de la Independencia, cuestionado por la iglesia católica a través de la Pastoral Juvenil en cuanto a la fecha de su celebración, planteando que debe de separarse el carnaval de las fiestas patrias, incluso de la cuaresma. A nivel popular estos planteamientos no han tenido éxito, ya que diversos pueblos lo realización todos los domingos de febrero y la mayoría realiza su desfile de carnaval el mismo 27.
b). – Para el 16 de agosto, en varios pueblos, especialmente del Cibao, es celebrado “El Carnaval de la Restauración”, como reconocimiento y homenaje a la gesta patriótica que devolvió la soberanía nacional al pueblo dominicano, hazaña realizada en contra de la anexión a España.
La cruz como protección Cachúa.
La cruz como protección Cachúa.
c). – El “Carnaval Cimarrón”, realizado al final de la Semana Santa en diversos pueblos del país, especialmente en la región Norte y en la región Sur en San Juan de la Maguana, en Barahona, Cristóbal, en Elías Piña y en Bánica.
Hay carnavales con expresiones particulares excepcionales, entre los cuales está el de Cabral (Barahona) con las Cachúas, Elías Piña con las Máscaras del Diablo, Baní con sus Robalagallina, Azua con sus “indios”, San Pedro de Macorís con sus Guloyas, Hato Mayor con sus marimantas, Cotuí con sus papeluses y platanuses, Fantino, con sus “Las Cueros”, Santiago con sus “Lechones” y La Vega con sus diablos.
Varios de los personajes tradicionales han ido desapareciendo, entre otros, Linda, El Primo y Rudy, en San Pedro de Macorís, Fidelina José, en Río San Juan, José Alies, Papalilo, El Chino, Pipi en Santo Domingo, Temito, Alfredito y el Cojo en Cabral, Morrobel en Puerto Plata, Walteryen en San Cristobal, José Datt en Montecristi, Raudy Torres, Mochila y Vitico en Santiago.
Hoy, como símbolos sobresalientes, iconos, del carnaval de Villa Mella, esta Margarita Lorenzo, Eugenia Torres y Wampa en Cotuí, Piro Espinal en Bonao, Rochi Nelso, en Baní, Luís Rivas en San Cristóbal. Como diversos desfiles de carnaval coinciden el mismo día y es imposible está en dos lugares o más al mismo tiempo, en 1983, fue creado el desfile Nacional de Carnaval como síntesis de todos los carnavales del país.
Jenchy Suero
Jesús Antonio Suero Castillo (Jenchy Suero), nació en San Juan de la Maguana, catedrático universitario, comunicador y abogado. Ha dirigido diversas entidades profesionales y organizativas de la sociedad, etc. Jenchy Suero, conduce y produce el programa televisivo: “Primera Hora” y conduce “Panorama Social, ambos cada día de lunes a viernes en la televisión de Santo Domingo República Dominicana.



