El doble filo del comportamiento del precio de los bonos en los mercados financieros (III)

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Por Ramón Nicolás Jiménez Díaz.– Las dos primeras partes de esta serie se han centrado en los extremos de los comportamientos de los precios de los bonos: en la apreciación, considerada un signo de confianza económica pero que contiene costos ocultos, y en la depreciación, un signo de incapacidad económica pero que conlleva consecuencias mucho más profundas y sistémicas.

En esta tercera parte, profundizamos un poco más buscamos dar respuesta a la pregunta: ¿qué leen realmente los actores del mercado cuando compran o venden bonos?. Debemos tener claro que el precio de un bono no trata solo de tasas de interés, inflación o ratios de deuda. Es, sobre todo, una indicación del futuro.

El bono es simplemente un contrato de confianza intertemporal; una promesa de que en cinco, diez o treinta años, alguien, digamos, un estado o una empresa, cumplirá. Así, cuando los mercados reaccionan, no reaccionan al presente sino a la credibilidad del mañana. El proceso político es seguido de cerca por los mercados financieros no por afinidad ideológica, sino para medir el riesgo.

Las elecciones, el cambio de gobierno, las crisis institucionales y las reformas estructurales suelen resultar inmediatamente en cambios de precio de los bonos. Es crucial tener en cuenta que las elecciones con resultados inciertos pueden aumentar la prima de riesgo, los regímenes de gobernanza frágiles pueden dar al mundo situaciones que tienden a la expansión de la volatilidad, y los proyectos de teoría de reforma que carecen de consenso penalizan el precio de la deuda.

En los bonos, podemos ver si un país será capaz de mantener políticas fiscales consistentes, respetar contratos y mantener algunas reglas claras del juego cuando vende bonos. Cuando esa lectura es negativa, el castigo sigue directamente. Casos como Italia y Argentina o incluso episodios de tensión fiscal en Estados Unidos demuestran cómo la incertidumbre política puede manifestarse en la volatilidad del mercado de bonos: es decir, cómo incluso entre grandes economías, la incertidumbre política se traduce en volatilidad en el mercado de bonos.

Fuera del ciclo político, los agentes del mercado miran más allá del ciclo político porque están juzgando algo más profundo: la calidad de las instituciones, no solo quién está al mando, sino cómo funciona el estado.

Los bonos responden a otras preguntas como: ¿hay una independencia genuina del banco central? ¿Se respetan las reglas fiscales? ¿Disfrutan los acreedores de alguna protección legal? ¿Y son fiables las estadísticas oficiales?. Cuando las instituciones son fuertes, los bonos resisten los choques externos. Sin embargo, cuando son frágiles, no importa cuán pequeño sea el evento, cualquier caída repentina ocurrirá inevitablemente.

La experiencia de Grecia en la crisis del euro, por ejemplo, mostró que el problema no era solo el nivel de deuda sino también la falta de confianza en cómo las instituciones pueden manejarlo.

Es un conocimiento establecido que hoy en día, los bonos también se mueven por consideraciones que no son capturadas por la visión tradicional del mundo económico. Por ejemplo, hoy la geopolítica se ha convertido en una variable clave debido al impacto de las guerras, las sanciones económicas, las tensiones comerciales y  el realineamiento de alianzas estratégicas. Todos estos rehacen la naturaleza del riesgo soberano.

Por esta razón, la invasión de Ucrania, las sanciones contra Rusia o las tensiones entre China y Estados Unidos proporcionan evidencias de que el precio de un bono puede oscilar más por un evento geopolítico que por datos macroeconómicos, o mirar a Venezuela como un último caso en cuestión frente a las expectativas de estabilidad y recuperación.

De hecho, el mercado de bonos está impulsado por la prevención y es prospectivo: los precios y los rendimientos no reaccionan cuando ocurren problemas, sino cuando los inversores ajustan sus puntos de vista sobre si ocurrirán en el futuro.

Jenchy Suero

Jenchy Suero
Jesús Antonio Suero Castillo (Jenchy Suero), nació en San Juan de la Maguana, catedrático universitario, comunicador y abogado. Ha dirigido diversas entidades profesionales y organizativas de la sociedad, etc. Jenchy Suero, conduce y produce el programa televisivo: “Primera Hora” y conduce “Panorama Social, ambos cada día de lunes a viernes en la televisión de Santo Domingo República Dominicana.

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